sábado, 26 de diciembre de 2009

La literatura en el iPod


Tomado de La Jornada, traducción de The Independent
No parece muy probable que un joven de la generación iPod adorne su recámara con imágenes de Guy de Maupassant, Aleksandr Pushkin y Nikolai Gogol, pero ahora, por primera vez, archivos de audio y cuentos de estos gigantes de la literatura europea están disponibles para descargar.

Se ha abierto en Gran Bretaña un sitio web dedicado a las delicias de la literatura, aplicando a la palabra escrita el modelo musical de Apple que domina el mundo. Allí se puede encontrar a los pesos completos de la escritura francesa y rusa, junto con populares novelistas británicos modernos como Julian Barnes y Ian McEwan, así como textos clásicos de Hilaire Belloc, DH Lawrence y GK Chesterton. El sitio presentará también el talento de nuevos escritores que luchan por ser publicados en otras partes.

Cada cuento, narrado por famosos actores británicos como Timothy West y Prunella Scales, se puede bajar en formato mp3 por entre entre 0.78 y 3.18 dólares, aproximadamente, según tamaño. Algunos son gratis. Se pueden escuchar en teléfonos móviles, reproductores de mp3 e incluso sistemas de navegación satelital. A los internautas en busca de obras más sustanciales se les canaliza a Amazon. Los creadores del sitio, www.spokenink.co.uk, creen que el atractivo de los relatos cortos, luego de un largo periodo de decadencia, es hoy mayor que nunca.

El escritor Edmund Caldecott y su socio Constantine Gregory, actor y entrenador vocal, han pasado 18 meses recabando apoyo de escritores, editores e intérpretes. Caldecott comentó que la inspiración de crear el sitio le llegó después de una experiencia negativa a manos de un editor.

Hay buen número de premios literarios de cuento, así como autores que buscan ser publicados en ese género. “La gente vuelve a leer cuento; me parece que encaja en la forma en que se vive en esos días –expresó Caldecott–. No es que tengamos periodos de atención más cortos, sino que hay mucho más en oferta para distraernos y entretenernos.”

Los fundadores del sitio declinaron revelar cuánto recibirá cada autor cuando se descargue una obra suya. Caldecott indicó que la clave del éxito al escribir un cuento es que sea entretenido desde el principio. “No se pueden desperdiciar palabras: hay que ser sucinto”, añadió.

A principios de este mes, Amazon comenzó a ofrecer dos relatos –descritos como “demasiado largos para una revista y muy breves para un libro”– para su lector electrónico Kindle. Los textos de Christopher Buckley y Edna O’Brien, que cuestan 3.99 dólares, fueron escogidos por editores de la revista estadunidense The Atlantic, que dejó de publicar ficción mensual en 2005.

Si bien el cuento alcanzó su apoteosis a mediados del siglo XIX, cuando las nuevas clases ilustradas se volcaron hacia las revistas semanales que convirtieron en estrellas a autores como Charles Dickens, la tradición del género se remonta a Chaucer y Boccaccio. Al despuntar el siglo XX, la mayoría de los escritores trabajaban el género y el trabajo era sumamente lucrativo. En la década de 1920, F. Scott Fitzgerald recibió 4 mil dólares por un solo relato publicado en The Saturday Evening Post, en tanto W Somerset Maugham se volvió el escritor más popular y rico de los años de entreguerras, sobre todo a causa de sus cuentos.

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