martes, 1 de septiembre de 2009

Gabriela Mistral, la niña errante

(Foto: Gabriela Mistral y Doris Dana. Se conocieron en 1946 y Mistral murió junto a ella, en 1957)



Tomado de Revista Ñ/Clarín
Hace rato que la sexualidad de la Premio Nobel de Literatura chilena Gabriela Mistral es tema de debate. Particularmente, su vínculo con la estadounidense Doris Dana, quien fue su secretaria y luego su heredera. Según adelantó ayer Clarín, en estos días se conoció en Chile una apasionada correspondencia entre las dos, que había sido mantenida en secreto por más de 50 años.

"Tú no me conoces todavía bien, mi amor. Tú ignoras la profundidad de mi vínculo contigo. Dame tiempo, dámelo, para hacerte un poco feliz. Tenme paciencia, espera a ver y a oír lo que tú eres para mí", le escribió en abril de 1949 la Premio Nobel a Dana, que era 30 años más joven.

"Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que estos, viento y lluvia, puedan abrazarte y besarte para mí", le escribe Dana por esa misma fecha.

Las cartas estaban guardadas en las 168 cajas con poemas inéditos, manuscritos, fotos y otros documentos que fueron donados al Estado chileno por Doris Atkinson, sobrina de Dana, cuando ésta murió en 2006. Tras un intenso trabajo a cargo de Pedro Pablo Zegers, conservador de la Dirección Nacional de Bibliotecas, 250 cartas entre Gabriela y Doris, escritas entre 1948 y 1956, fueron publicadas en el epistolario Niña Errante, editado por Random House-Mondadori y la Biblioteca Nacional de Chile.
"Tú nunca habrías hecho lo que yo hice por tenerte. Pero eso no fue hecho por otra cosa, fue un amor violento de alma y cuerpo", escribe Mistral, quien durante muchos años fue conocida por sus poemas a la maternidad y la infancia.

En las cajas donadas por Atkinson había, en total, unas 10.000 cartas intercambiadas con diversas personalidades ligadas al arte, la cultura y la política.

Zegers, el editor afirma que "ex profeso" evitó clasificar de homosexual la relación de ambas mujeres "para respetar la intimidad", aunque reconoció que los lectores harán su propia interpretación.

"El lector me va a decir 'no me vengan con cuentos, si eso está claro', pero yo dejo abierta la posibilidad a cualquier especulación".


Gabriela y Doris se conocieron en 1946 y dos años más tarde iniciaron su relación epistolar gracias a la colaboración de Mistral en un libro sobre Thomas Mann que Dana ayudó a editar.

"Tal vez fue una locura muy grande entrar en esta pasión. Cuando examino los primeros hechos, yo sé que la culpa fue enteramente mía", se lee en una misiva para Dana fechada el 20 de abril de 1949 en Veracruz (México), donde Mistral también vivió.

"Tengo para ti en mí muchas cosas subterráneas que tú no ves aún", escribió Mistral en una libreta, en la que Dana añadió: "Quiero conocer estas cosas subterráneas y tú sabes bien que tengo confianza, muchísima confianza. He dado a ti (sic) la prueba de mi confianza".

"Lo subterráneo es lo que no digo. Pero te lo doy cuando te miro y te toco sin mirarte", dice Mistral. "¿Y piensas tú que en mi mirada a ti y mi manera de tocar a ti no hay cosas que yo pueda decir o mostrar? He vivido siglos buscando a ti (sic)", responde Dana.

Respecto del uso frecuente que hace Mistral del género gramatical masculino, Zegers dijo: "al principio pensé que era un error de transcripción, pero lo releí con más calma y lo revisé, literalmente, con lupa. Incluso les consulté a los chiquillos del proyecto: 'ayúdenme a ver si es una o o una a'. Yo lo endoso a una visión más que sexual, paternal".

Para él, se ve "un sentido protector" cuando, la poeta firma: "Tuyo Mistral".

Mistral murió en Nueva York, junto a Dana. Dice Zegers: "Hasta eso acomodó en su vida: escoger esa plaza diplomática, el consulado. En una carta, Gabriela le dice: Doris, yo estoy en Estados Unidos por ti".

Pedro Zegers: "Mi intención fue darle una dimensión más humana a Gabriela Mistral"


Es apenas una pequeña parte del monumental epistolario de poetisa. Pero esas 250 cartas contenidas en el libro "Niña errante, las cartas de Gabriela Mistral a Doris Dana", que relata la relación entre la premio Nobel y su albacea norteamericana, alimentaron todo tipo de comentarios en nuestro país.


Pedro Pablo Zegers, editor de la obra -fruto del valioso material con 40 mil documentos de la poetisa y donado por Doris Atkinson (sobrina de Dana) al gobierno de Chile- salió al paso sobre los juicios la orientación sexual de la Mistral.


En entrevista con el programa "Ultima mirada" de Chilevisión afirmó que "nunca fue mi intención al buscar este material relevar el tema, aunque evidentemente que por razones obvias así va a ser. Pero intención fue mostrar una dimensión distinta de Mistral, más aterrizada, mucho más humana, más cercana a la que tiene el común de la gente de nuestro país y en el continente. Esa es la gran motivación".


Respecto al morbo que provocaría el libro, Zegers señala que "eso es algo que sabíamos perfectamente que iba a ocurrir. Yo dudé muchas veces en publicar este epistolario y la verdad que una de las personas que más me estimuló para esto ocurriera fue precisamente Doris Atkinson, que es la persona que donó todo este al Estado de Chile. Ella me dio el espaldarazo final y me dijo Pedro Pablo se puede publicar todo esto bajo la autorización de la familia Dana".


El editor de "Nina errante" no se pronuncia sobre la eventual voluntad que tuvieron Gabriela Mistral y Doris Dana para que una vez fallecidas se conociera su relación. "Eso es muy difícil saberlo, porque sería una cosa meramente especulativa. Desde el momento que las cartas quedaron en el legado y no se eliminaron, es porque Doris Dana nunca pensó que serían publicadas a su muerte. De lo contrario, sencillamente las hubiera eliminado. No me cabe la menor duda".


Zegers está mas de acuerdo en que está nueva dimensión que se entrega de la poetisa, obligará a releer su obra. "Indudablemente que sí, porque muchos aspectos biográficos tendrán que mejorarse y enmendarse. Hay que pensar que muchas de las biografías escritas oficialmente para Gabriela Mistral son bastante erráticas y se suceden errores tras errores. Quizás la publicación de estas cartas va a motivar a mucha gente a que vuelva a leer sus obras o que sencillamente las conozca por primera vez".


El editor de "Niña errante" contó que el legado de 40 mil documentos de la poetisa, incluye 12 mil cartas de la premio Nobel de Literatura.

Más datos
Agencia Efe

El libro "Niña Errante", un epistolario íntimo entre la poeta Gabriela Mistral y su asistente estadounidense Doris Dana que salió a la venta, ha desatado nuevamente el debate sobre la sexualidad de la Premio Nobel de Literatura 1945.

La polémica estalló el pasado sábado, cuando algunos periódicos adelantaron el contenido del libro, preparado por Juan Pablo Zegers, de la Biblioteca Nacional, quien en una entrevista publicada hoy en El Mercurio admite que evitó ex profeso la palabra "homosexualidad" para "respetar la intimidad" de ambas y permitir al lector hacer su propia interpretación.

Tras la muerte de Dana, en noviembre de 2006, su sobrina y heredera, Doris Atkinson, donó al Gobierno chileno el legado literario de Mistral, de más de 40.000 documentos, para que sea custodiado por la Biblioteca Nacional, incluidas las 250 cartas escogidas por Zegers para la publicación.

Dana conoció a Gabriela en 1946, cuando la chilena colaboró con ella en la publicación de un libro sobre Thomas Mann. La primera carta incluida en el libro data de 1948 y la última de 1956.

"Tú no me conoces todavía bien, mi amor. Tú ignoras la profundidad de mi vínculo contigo. Dame tiempo, dámelo, para hacerte un poco feliz. Tenme paciencia, espera a ver y a oír lo que tú eres para mí", escribió Mistral a Dana el 22 de abril de 1949.

En la misma fecha responde Dana, que fue la albacea de la poeta a la muerte de ésta, en abril de 1957: "Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que éstos, viento y lluvia, puedan abrazarte y besarte para mí".

"Tengo para ti en mí muchas cosas subterráneas que tú no ves aún", escribió Mistral en una libreta, en la que precisa: "lo subterráneo es lo que no digo. Pero te lo doy cuando te miro y te toco sin mirarte".

Dana responde que quiere conocer esas "cosas subterráneas", que ha dado a Mistral "la prueba de su confianza" y que ha pasado "siglos" buscándola.

Hay en ellas, en sus cartas, "un cruce de intensas personalidades cargadas de emotividad y pasión. De admiración y de orgullo, de velos y entreveros, de felicidad y de angustia", según Zegers.

"El lector me va a decir, 'no me vengan con cuentos, si eso está claro', pero yo dejo abierta la posibilidad de cualquier especulación y, más que especulación, dejo abierta la puerta hacia la verdad", señala el recopilador de las cartas.

Zegers opina que a lo largo de las cartas Gabriela Mistral "se va integrando al mundo, se convierte en un ser de carne y hueso".

El mundo literario y académico chileno reaccionó de inmediato. Para Armando Uribe, Premio Nacional de Literatura 2004, se trata de "una correspondencia de mucha fuerza literaria y emoción. Me atrevería a calificarlas (las cartas) de poesía en prosa", dijo.

"Muestran una relación que podría considerarse bastante tórrida, pero planteada con dignidad" dijo a El Mercurio Uribe, para quien "no hay que escandalizarse" por una relación que fue más que una amistad.

En cambio, la socióloga Sonia Montecinos sintió pudor y cuestionó que del enorme legado de la poeta se hayan seleccionado estas cartas, "en un contexto chileno, anegado de voyeurismo y fisgoneo, de goce perverso por los cominillos de la farándula, un libro como éste puede entenderse como parte de una cultura que busca solazarse con lo íntimo", dijo.

Para Jaime Quezada, presidente de la Fundación Premio Nobel Gabriela Mistral, se trata "un amor pleno, una amistad mayúscula (...) que ayudará a desmoronar algunos mitos y fábulas, sobre todo en un país donde la leyenda nunca dejó en paz a Gabriela".

"Ahora la poeta queda en su sitio, como quien supo amar a alguien más, sea éste un hombre o una mujer", afirmó Quezada, mientras el, académico y ensayista Grinor Rojo opinó que el tipo de relación entre ambas importa poco.

Rojo, autor de 'Dirán que está en la gloria', una biografía de la poeta (1889-1957), consideró posible que ambas mantuvieran una relación de pareja, "pero eso no cambia mayormente nada sobre la interpretación sobre su obra".

"Me preocuparía si complejizara su poesía, si le diera un vuelco a la lectura que estamos haciendo de su poesía. Y me parece que eso no pasa. En cuanto a la imagen pública, me tiene enteramente sin cuidado", concluyó.

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